La postura de La Vela, conocida en sánscrito como Sarvangasana, es una asana invertida fundamental en Gimnasia Psicofísica y yoga, que ofrece una amplia gama de beneficios tanto físicos como mentales. Su nombre, «La Vela», describe perfectamente la posición del cuerpo, erguido y alargado como una vela encendida.
Cómo realizar La Vela
Preparación: Acuéstate boca arriba en una colchoneta, con los brazos extendidos a los lados del cuerpo y las palmas de las manos hacia abajo.
Elevación: Inhala y, con un movimiento suave y controlado, eleva ambas piernas juntas hacia el techo, formando un ángulo de 90 grados con tu torso.
Soporte: Continúa elevando las caderas y la espalda del suelo, apoyándote en los codos y las manos para sostener la espalda baja. Tus manos deben estar cerca de los omóplatos, con los dedos apuntando hacia arriba.
Alineación: Una vez en la posición, procura que tu cuerpo forme una línea recta desde los hombros hasta los talones. El peso debe recaer en los hombros y la parte superior de los brazos, no en el cuello. Evita girar la cabeza una vez en la postura.
Respiración y mantenimiento: Mantén la postura respirando lenta y profundamente por la nariz. Inicialmente, puedes mantenerla por unos pocos segundos e ir aumentando gradualmente el tiempo a medida que te sientas más cómodo y fuerte.
Regreso: Para salir de la postura, baja lenta y controladamente la espalda vértebra por vértebra al suelo, manteniendo las piernas elevadas por un momento antes de bajarlas suavemente.
Beneficios de practicar La Vela
La Vela es considerada una de las posturas más beneficiosas debido a su impacto en diversos sistemas del cuerpo:
Estimulación glandular: Ayuda a estimular la glándula tiroides y paratiroides, mejorando el metabolismo y el equilibrio hormonal. También beneficia las glándulas suprarrenales y sexuales.
Mejora de la circulación: Al invertir el flujo sanguíneo, facilita el retorno de la sangre venosa al corazón, aliviando la presión sobre las piernas y los pies y mejorando la circulación general. Esto puede ayudar a reducir la hinchazón y las varices.
Fortalecimiento del sistema nervioso: Calma el sistema nervioso, aliviando el estrés, la ansiedad y el insomnio. Puede mejorar la concentración y la memoria.
Beneficios para la digestión: La inversión puede ayudar a estimular los órganos digestivos y aliviar problemas como el estreñimiento.
Fortalecimiento muscular: Aunque el peso se apoya en los hombros, la postura involucra los músculos abdominales y de la espalda para mantener la estabilidad, fortaleciéndolos con el tiempo.
Alivio de la tensión: Alivia la tensión en la espalda baja y el cuello (si se realiza correctamente), y puede ayudar a corregir la postura.
Estimula el sistema linfático: Favorece el drenaje linfático, ayudando a desintoxicar el cuerpo y fortalecer el sistema inmunológico.
Sensación de rejuvenecimiento: La sangre fresca que llega a la cabeza y la cara puede generar una sensación de revitalización y luminosidad.
Es crucial recordar que, como con cualquier asana, la práctica de La Vela debe realizarse con precaución, especialmente si existen condiciones médicas preexistentes como problemas de cuello, presión arterial alta o embarazo. Si eres principiante, es recomendable aprenderla bajo la supervisión de un instructor calificado para asegurar una alineación correcta y evitar lesiones.